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Aplicación en desuso |
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LAS RESTRICCIONES DEL LENGUAJE NATURAL Y MATEMÁTICO
¿Cuánto necesitamos decir y con qué precisión? |
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EMOS AVANZADO mucho computando símbolos. La cibernética, el arte de pilotar con sabiduría, ha evolucionado mucho desde el germinal día en que se formularon todos sus atributos. Nadie duda que los símbolos incluyen significados dado que los símbolos son representaciones de algo. Es un hecho irrefutable que el procesamiento de información basado en reglas ha evolucionado espectacularmente en el último cuarto de siglo. La manipulación de elementos físicos discretos, los símbolos, por lo tanto, nos ha brindado enormes posibilidades puesto que actuamos con la forma de los símbolos (con sus atributos físicos).
Cabe preguntarse, de todos modos, aunque más bien tenemos la obligación de hacerlo, si avanzamos al mismo ritmo en la computación de los significados trascendentes de los símbolos, más allá de sus atributos físicos. La respuesta es no. Un no rotundo. El significado trascendente es aquel que nos permite tomar una decisión en profundidad. El cerebro no es tan fácil de imitar. La inteligencia artificial no ha conseguido superar determinadas barreras. La afirmación de que el conocimiento puede limitarse a la computación de representaciones simbólicas nos está mostrando sus limitaciones. La intuición central de que nuestro cerebro era un remedo de las características centrales de la computación lógica, computación de representaciones simbólicas no está funcionado o mejor, no está proporcionando los resultados que se esperaban.
El avance de la cibernética se obtuvo sumándo a psicólogos, filósofos y médicos, tradicionales intérpretes del cerebro humano, a matemáticos, físicos e ingenieros y formulando los fenómenos mentales como mecanismos concretos susceptibles de ser interpretados matemáticamente. Fue un punto de vista que ha rendido grandes tributos a la Humanidad pero, conviene decirlo, hace tiempo que no evoluciona satisfactoriamente. Extraer conocimiento de los datos y de la información sigue necesitando del cerebro, de la mediación humana y no está resultando nada fácil, con innumerables líneas de investigación en vía muerta, extraer información trascendente, conocimiento, sin la intervención humana, sin su mediación posterior. Seguimos anclados en la Inteligencia Artificial Débil.
Los factores limitantes para una evolución más satisfactoria tienen que ver con la materia prima con la que se está abordando el formidable reto de automatizar el conocimiento, aunque solo sea parcialmente. La materia prima no es otra que el lenguaje natural y el lenguaje matemático. Tanto el uno como el otro poseen elementos de irracionalidad y ambigüedad extrema que perturban los trabajos y las estrategias de los distintos grupos de investigación que, a lo largo y ancho del planeta, nos enfrentamos al reto de hacer avanzar la automatización del conocimiento, la cognomática.
Instrumentos como la Minería de Datos, la Inteligencia Artificial Distribuida, el Aprendizaje de Máquinas, la Robótica Inteligente, la Web Semántica, los bosques ontológicos y su espesura o los Árboles Lógicos, siguen encallando en los mismos obstáculos, la irracionalidad y extrema ambigüedad del lenguaje natural y el lenguaje matemático.
Lo que se propone el grupo Cogno Alfa es sentar las bases de un nuevo lenguaje +Gbit, expresión de una previa reducción dramática de la ambigüedad e irracionalidad de los lenguajes natural y matemático. Nuestro punto de partida es que existe menos conocimiento, mucho menos del que imaginamos y que nuestras propias realizaciones, las realizaciones de la especie humana, tecnológicas y artísticas, su abundancia, está contribuyendo a nuestra confusión. Es un punto de partida que nos obliga a reformular ontológicamente las bases firmes de nuestro conocimiento, ese conocimiento con fuerza generadora suficiente para alumbrar lo que concoemos como civilización, cuya complejidad aceptamos y reconocemos y que no discutimos.
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